CEMUSA: Qué es arrow Radio arrow LAS MUJERES Y EL EJÉRCITO. DE LA EXCLUSIÓN A LA INCLUSIÓN: 01-02-2010
LAS MUJERES Y EL EJÉRCITO. DE LA EXCLUSIÓN A LA INCLUSIÓN: 01-02-2010 Imprimir E-Mail
“TERTULIA DE MUJERES” DEL CEMUSA, LOS LUNES EN RADIO UNIVERSIDAD,  DIRIGIDA POR: ELENA VILLEGAS

Tertulia dirigida por: Mª Esther Martínez Quinteiro, directora del Centro de Estudios de la Mujer (CEMUSA)


nac_dom_web_2_dom.jpgCarácter: Semanal
Día: Lunes
Hora: 16’45 a 17’10 horas
Día: 1 de febrero de 2010
Tema: “LAS MUJERES Y EL EJÉRCITO, DE LA EDAD ANTIGUA A HOY”

Sinopsis: 

¿Es deseable, desde una perspectiva de  Género, que se permita la colaboración de las mujeres con el  ejército, su integración en el mismo o su presencia  en los frentes de combate? ¿Debe tal presencia revestir modalidades particulares o ha de plantearse de forma igualitaria la participación militar masculina y femenina? El tema es aún hoy objeto de debate, a pesar de que la integración de mujeres en las fuerzas armadas occidentales empieza a ser vista como algo normal.

Frente a este fenómeno reciente y todavía incipiente, pues en este arranque del siglo XXI en que nos hallamos los hombres siguen siendo muy mayoritarios en la tropa y más entre los mandos castrenses, la exclusión de las mujeres del ejército es un fenómeno de larga duración y muy extendido en el espacio, que ha dejado hondas huellas en la mentalidad colectiva y ha labrado arraigados estereotipos (Hombre guerrero, mujer madre. Hombre belicoso y agresivo, mujer débil y  pasiva).

Desde su nacimiento, la cultura grecolatina, aunque enalteció a las mujeres como madres de soldados y aceptó y demandó las aportaciones económicas de las mujeres a la guerra, rechazó su directa participación en la misma, viendo en ella un signo de incivilidad. No invalidan esta afirmación las escasas, aunque no inexistentes, diosas de la guerra del Panteón grecolatino, como Belona o  Bellona (del latín bellum) diosa de la guerra romana, hija de Forcis y Cleto y compañera o esposa de Marte (aunque en algunas versiones su hermana) o la  Atenea griega, Minerva en Roma, significativamente virgen y producto de un parto paterno (nace de la cabeza de Zeus) y no materno, divinidades que no pretendían servir como modelo de las mortales.

Las duraderas y muy antiguas leyendas sobre mujeres guerreras, la más conocida de las cuales es la de las amazonas, nos recordaba en la tertulia JUAN JOSÉ PALAO VICENTE, cumplen en su origen (e incluso en ciertas reconstrucciones discursivas actuales no infrecuentes en el cine) la función de subrayar su  barbarismo o de mostrar la peligrosidad de permitir tal desnaturalización de la feminidad, antes que la de resaltar, como lo hacen las reelaboraciones feministas de hoy, el potencial de fuerza, coraje o  valentía femeninos, negado al intencionalmente denominado “ Sexo débil”.

La Roma de la Edad Antigua intentó por todos los medios apartar a sus matronas de los frentes. Su participación en el combate estaba desde luego prohibida, pero incluso se intentó que los soldados (los mandos eran  otra cosa) no contrajeran matrimonio, a fin de  evitar la presencia de mujeres en los campamentos militares. Esto no se logró, pese a las leyes, como demuestran las excavaciones arqueológicas, aunque las esforzadas compañeras sentimentales de los soldados y sus hijos salieran gravemente perjudicados en sus derechos hereditarios.
 
Siempre hubo mujeres que acompañaron en sus desplazamientos a los ejércitos (buhoneras, prostitutas, cantineras), o que construyeron un aparato logístico capaz de contribuir a su supervivencia (enfermeras, costureras, lavanderas) en el frente o en la retaguardia, pero su función no era propiamente militar. También es verdad que, a lo largo del tiempo y de la Historia Occidental, pese al persistente tabú, hubo mujeres que protagonizaron acciones bélicas puntuales (Agustina de Aragón en 1808 durante la Guerra de la Independencia española contra los franceses) o que se incorporaron voluntariamente o por necesidad a los ejércitos (a veces disfrazadas de hombres, como la donostiarra  Catalina de Erauso, la “Monja Alférez”, nacida en 1592 y muerta en 1650, que combatió los araucanos en  América), incluso hubo mujeres que comandaron tropas (Isabel la Católica a fines del siglo XV, estuvo presente en el cerco de Granada; la  portuguesa Teresa de Bragança, esposa del  pretendiente carlista Carlos de Borbón,  animó  los frentes de la primera guerra carlista española en el siglo XIX), pero estos son  hechos excepcionales protagonizados por reinas o individualidades particularmente poderosas y que en algún  caso terminaron muy mal para la mujer (Juana de Arco, en Francia, que participó en la Guerra de los Cien años en el siglo XV, contribuyendo con sus victorias a la coronación de Carlos VII de Francia, fue como es sabido  finalmente quemada viva y sólo posteriormente santificada)

En la actualidad  ya no  resulta extraño que haya países que admitan mujeres en  las fuerzas armadas. España lo hizo a partir del año 1998 y un año después el número de alistadas (8%)  llamaba la atención de una sociedad en que tal cosa representaba una ruptura violenta con los estereotipos de género. Si bien la opinión pública se acomodó rapidamente al cambio, hubo muchos problemas de adaptación al principio, porque la estructura no estaba pensada para ellas y  además porque no eran inicialmente bien  vistas en la institución.

Hoy España es el primer país de Europa y de la OTAN en la feminización del ejército. En efecto, de los 121.000 efectivos que componían éste en noviembre del 2009, el 13’5% (16.311) eran mujeres. Las dificultades de reclutamiento entre los jóvenes españoles varones en el momento en que el servicio militar obligatorio desapareció, llevaron al Estado a tratar de captar también personas del sexo  femenino, no faltando aquellas que acudían a enrolarse por razones vocacionales,  si bien la pretensión de reforzar los efectivos femeninos disponibles (y no sólo en tareas de despacho, sino en todas las unidades) vinieron a cumplirse con más facilidad a medida que la actual crisis económica (2009-2010) empujaba a un sector de activas laboralmente a buscar en las fuerzas armadas un empleo  remunerado que les garantizase autonomía o supervivencia, lo que explica su  rápido crecimiento en el último año.

Si todavía quedan en el propio ejército quienes no ven con buenos ojos esta incorporación directa de mujeres en el mismo por considerar a las féminas como personas no dotadas para tal oficio, ya no son mayoría, y aunque las y los  antimilitaristas militantes no la celebran por razones obvias, hay quienes consideran este paso como uno más en el proceso de igualación y o empoderamiento de la mujeres, denunciando, cuando es el caso, la  Discriminación, el sexismo o el  Acoso Sexual dentro del ejército cuando se produce y lamentando que sólo el 5% de los cuadros de mando españoles sean mujeres, si bien se espera que en unos años sean el 25%, (dado que  actualmente un cuarto de las personas que componen el alumnado de las academias militares es femenino).

En general las feministas respaldan la participación de mujeres en el ejército y se oponen que se limiten sus funciones incluso con medidas sobreprotectoras que en realidad las discriminan. Cuando en abril de 2008 Carmen Chacón fue nombrada ministra de Defensa, la presidenta del Forum de Política Feminista lo consideró  como un gesto simbólico positivo, pues “se está tratando de modernizar el Ejército, hay un 17% de mujeres en las Fuerzas Armadas (cifra excesiva salvo que se refiera a los efectivos de las unidades de Tierra) y quizá es lo más novedoso”.

 Tertulianas/o (por orden alfabético):

  • Dra. Dª. Mª. ESTHER MARTÍNEZ QUINTEIRO, Profesora de Historia Contemporánea, directora  del Centro de Estudios de la Mujer de la
    Universidad de Salamanca (CEMUSA).
  • Dr. D. JUAN JOSÉ PALAO VICENTE, Investigador Ramón y Cajal del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología, es autor del   capítulo "Mujer y ejército romano durante época imperial" en Mª. Carmen Sevillano et Al., El conocimiento del pasado: una herramienta para la igualdad, Salamanca, 2005, pp. 169-186, director del  "I Congreso Internacional militares y civiles en la Antigua Roma. Dos mundos diferentes, dos mundos unidos" que tendrá lugar entre el 18 y 19 de febrero de 2010 en el salón de actos de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca.
  • Dra. Dª. JUANA RODRÍGUEZ CORTÉS, Titular de Historia Antigua del Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología, miembro del  CEMUSA. El 19 de febrero a las 9 de la mañana, impartirá una ponencia  sobre “Las matronas y la guerra en la antigua Roma” en el marco del "I Congreso Internacional militares y civiles en la Antigua Roma Dos mundos diferentes, dos mundos unidos" que tendrá lugar entre el 18 y 19 de febrero de 2010 en el salón de actos de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca.
  • ELENA VILLEGAS CARA, Directora de Radio Universidad.
 
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